Famosos y grandes genios con misofonia

El artículo de hoy no es que sea de gran ayuda para los que sufrimos misofonia, ni apoyo siquiera, pero sí que es un tanto curioso al menos, y me ha parecido compartirlo con vosotros. Se trata de una recopilación de varios personajes famosos y genios de la historia, como Darwin, que padecen o se cree que padecieron misofonia. Naturalmente la misofonia es una condición que no entiende de clases y eso lo sabemos todos, pero es interesante conocer a otras personas que la padecen y más aún cuando son conocidas. Conozcamos a estos personajes pues.

Kelly Ripa.

(Photo by Mark Davis/Getty Images)

Esta actriz y presentadora de televisión, en el 2011 ya manifestó que tenía una aversión incontrolable a ciertos sonidos, cuando comía con su familia. Ella se enteró, como la mayoría de nosotros de este trastorno, o de que su nombre, a través del New York Times, cuando el periódico publicó un artículo en su formato digital, que causó furor, ya que miles de personas descubrieron que su trastorno tenía nombre y que no estaban solas.

Kelly Osbourne.

Sí, la hija del legendario Ozzy Osbourne hizo abierta su misofonia en un artículo publicado en el Daily Mail en 2015. En dicho artículo la cantante comenta su alta sensibilidad a los ruidos, especialmente a los que hacen otras personas cuando come con ellas.

Melanie Lynskey.

Todos la conocemos por Rose, en la popular serie Dos hombre y medio. Una “chalada” que acosaba primero a Charlie Harper y después a Walden Schmidt, cuando éste relevó a Charlie Sheen. Melanie afirma que su padre hacía mucho ruido y de ahí empezó a tener fuerte aversión por los ruidos, como la mayoría de nosotros.

Franz Kafka.

Quizá no sea famoso pero sí es un personaje de lo más notable, uno de mis escritores favoritos, por su forma de ver el mundo también se dice que también sufría misofonia. De hecho, una de sus citas dice así: “Necesito soledad para escribir; pero no como un ermitaño, eso no sería suficiente, sino como un hombre muerto”. Y en un artículo sobre The Ear Buddy comentó que se quedó despierto hasta tarde, para ponerse a escribir por la noche, de 22h a 6h para trabajar en el mayor silencio posible.

Charles Darwin.

Otro genio del que se cree padecía misofonia, ya que siempre se quejaba de que había demasiado ruido cuando estaba trabajando y que necesitaba silencio. De hecho, cuando encontraba el silencio, era cuando podía concebir algo tan extraordinario como su teoría de la evolución.

Anton Chekhov.

Un hombre importante de su época, médico y dramaturgo, además de misofonico. No he podido encontrar ninguna referencia a su misofonia, pero en todos los sitios que he encontrado de misofonia le nombran como una persona que padecía misofonia.

Marcel Proust.

Este novelista francés, considerado por muchos como el autor más grande y creador de Sodoma y Gomorra, El prisionero o El tiempo recuperado, entre otras novelas, se dice que también sufría misofonia y de hecho, se conoce que cubrió todas las paredes de su habitación con corcho para bloquear todo el ruido exterior que pudiera, además de usar tapones para los oídos mientras trabajaba.

No parece una lista muy larga, pero estoy seguro que poco a poco, más y más personajes populares irán desvelando que padecen este trastorno, según dicho trastorno se vaya haciendo, igualmente, más popular.

Fuentes: Allergic to sound y Misophonia International

Solución misofonia: Ruidos de vecinos

Todos los que padecemos de misofonia, tenemos algún vecino que no soportamos por algún ruido que hace. Y en realidad, siempre lo tendremos, ya que el problema lo llevamos nosotros allá donde vayamos. No importa dónde nos mudemos, siempre habrá un ruido que nos perturbe lo suficiente para volvernos locos. Por ello, lo que debemos hacer, bajo mi parecer, es aprender a vivir con esos ruidos y a crear mecanismos de afrontamiento y superación. Hoy en Solución misofonia, he preparado algunos consejos para sobrevivir a los ruidos de los vecinos y poder vivir en nuestra casa de la mejor forma posible.

Hablar con nuestros vecinos

Dependiendo del tipo de ruido que sea, podemos empezar por hablar con nuestros vecinos cordialmente. Si el ruido es por ejemplo, la televisión, que tienen el volumen muy alto o ruidos similares, creo que la primera opción es acudir al vecino de forma amable y cordial y exponerle que el ruido de la televisión, los gritos que dan, el ladrido continuo del perro o cualquier otro ruido que entre dentro de una queja razonable nos molesta un poco y que por favor, intenten evitarlo en la medida de su posible.

Puede parecer algo obvio, pero conozco a varias personas que sufren de misofonia y en lugar de hablar con sus vecinos, lo que hacen es aislarse cada vez más y más. El no ya lo tenemos, como se suele decir.

¿Te imaginas que subes a casa de tu vecino, le comentas que hace mucho ruido con la televisión y él, amablemente, desde ese día empieza a bajar el volumen? Se acabaría tu problema y únicamente has tenido que hablar con él.

Medidas legales

Si después de hablar con el vecino por un ruido del que nos podemos quejar legalmente, como el volumen del televisor, por poner un ejemplo, y éste decide pasarse tu sugerencia por el arco del triunfo, podemos empezar a plantearnos el llamar a la policía o presentar una denuncia si el ruido supera el máximo permitido.

Según la Ley de Propiedad Horizontal, “A los propietarios u ocupantes de un piso no les está permitido desarrollar actividades prohibidas en los estatutos que resulte dañosas para la finca”.

Si tu vecino le ha dado por tocar la batería, gritar a todas horas o por poner la televisión a todo volumen y ya no soportas más ese ruido, tienes que saber que el límite de decibelios durante el día es de 35 y de 30 durante la noche. Es decir, si llegas a entender la televisión o la conversación del vecino sin problemas, se está pasando de volumen. Así pues, por ley, puedes presentar una denuncia. Podéis leer más información sobre este tema aquí.

Estas dos soluciones son para cuando los ruidos son excesivos para todas las personas, aunque para nosotros los que sufrimos de misofonia lo sean mucho más y se pueda presentar una queja legal.

Obviamente, los que padecemos misofonia nos molestan tanto esos ruidos que podemos quejarnos legalmente, como cualquier otro, como el de las persianas al bajarlas, los portazos, el ruido de los platos al fregarse, o cualquier otro ruido cotidiano, en el que sería “estúpido” acudir al vecino y decirle: “Oye, por favor, ¿puedes fregar los platos más bajito?” En estos casos, no podemos hacer nada externamente, todo depende de nosotros y de nuestra capacidad para soportar y superar esos ruidos. Veamos algunos consejos para ello.

Aislar la vivienda

Dentro de nuestros recursos económicos y demás posibilidades, podemos recurrir a poner contraventanas. No soy un experto en este tema, pero hoy en día hay en el mercado cristales que aíslan hasta 40 decibelios del exterior. Esto es un mundo. Si podemos permitírnoslo, poner contraventanas o cambiar las antiguas por unas nuevas con sistema de aislamiento acústico, es una opción que deberíamos contemplar para vivir más tranquilos sin obsesionarnos con el ruido del vecino o de la calle que no nos deja vivir.

Si es nuestra vivienda y podemos permitírnoslo, también podemos aislarla acusticamente. Hay empresas que se dedican a ello con gran eficacia. Hoy en día, teniendo recursos económicos y no excesivos, podemos aislar prácticamente toda la vivienda. Con una búsqueda rápida por internet podéis encontrar mucha más información a este respecto.

Enmascarar el ruido

Generadores de ruido blanco o simplemente la cadena de música encendida puede enmascarar ese maldito ruido que no podemos soportar. Obviamente no podemos vivir así, pero no creo que el vecino siempre, las 24h, esté haciendo dicho ruido.

Supón que el ruido que te molesta es todas las tardes, durante 3 o 4 horas. En lugar de agobiarte y estar dándole vueltas durante todo el día que cuando llegue esa hora vas a sufrir, sencillamente a esa hora, enciende la minicadena o el generador de ruido y ponte a hacer lo que tengas que hacer. Una vez pasada esa hora, todo habrá terminado.

También podemos utilizar tapones para los oídos. En este caso, te puedo contar una experiencia propia:

Mi vecina tiene muy malos modales y por las mañanas siempre está gritando. Ya no puedo soportarla, me obsesiona y saca lo peor de mí. No puedo denunciarla porque mi novia no quiere meterse en problemas (vivimos en su casa), y ella tiene la última palabra. Después de varias semanas volviéndome loco, sin saber que hacer, anticipando la ansiedad incluso cuando estaba en el trabajo, decidí que si ella únicamente gritaba por la mañana, y así es, sería durante esas horas cuando yo estuviera en casa, cuando llevaría tapones.

Al principio me costó por lo frustrado que me sentía por no poder soportar determinados ruidos y tener que vivir así y aceptar la situación. Pero cuando acepté y sentencié que, aunque mi vecina fuera una mal educada y no tuviera miramientos con el resto de vecinos, el que tiene el problema soy yo, y yo soy el que debe poner remedio, terminé sintiéndome muy a gusto con los tapones puestos.

No debería vivir así, pero es que si no me pongo los tapones, algún día puede que baje y cometa una locura o termine por volverme totalmente loco. Así pues, igual que mi padre necesita insulina para vivir y ni siquiera se lo plantea, yo necesito tapones durante algunas mañanas para poder vivir tranquilo.

Reparar el problema

Otra cosa que podemos hacer es arreglar aquello que está “roto” y es lo que causa el ruido. Un ejemplo:

Imagina que tu problema es que la puerta de tu portal hace un ruido que ya no puedes soportar más, y cada vez que sale o entra un vecino, es decir, a todas horas, tú te vuelves loco. Puedes contactar con el presidente de la comunidad para decirle que echen un poco de aceite a las bisagras o que las ajusten o puedes hacerlo tú mismo.

Naturalmente no podemos andar arreglando todo, pero si son pequeñas cosas que podemos poner solución nosotros mismos, no veo el motivo por el que no podamos arreglarlo y poder vivir tranquilos.

Aceptación y superación

Este es el mejor consejo que puedes escoger de todos los que has visto. Como habrás podido observar, todos los consejos son para aislarnos o eliminar dicho ruido y como digo siempre, esa no es la verdadera solución, ya que toda nuestra vida va a estar acompañada de miles de ruidos que no soportemos. La verdadera solución pasa por aceptar y superar esos ruidos.

La superación todavía no la he logrado, pero sí te puedo asegurar que he aceptado algunos ruidos que no podía hacer nada respecto a ellos y aunque me siguen molestando, lo hacen a un nivel muy bajo, incluso algunos días ni me entero, y la sensación de bienestar general por haberlo aceptado es maravillosa.

Si no puedes cambiar el ruido ni encuentras solución, tienes que aceptarlo. No le des más vueltas, te volverás loco buscando una solución que no la tiene. Acéptalo. Vive con ese ruido. Cada vez que suene, en lugar de recurrir a los mismos pensamientos negativos de siempre tipo: no puedo más, qué asco de ruido/persona/animal/etc., di: lo acepto, vivo con ello, me molesta pero lo acepto. Día tras día, sé incansable, no permitas a los pensamientos negativos recurrir. Cuanto más lo hagas antes cambiaras tu rutina de pensamiento y cuando menos te des cuenta y estés escuchando ese ruido, automáticamente tus pensamientos dirán: no pasa nada, es un ruido que vivo con él.

Te lo aseguro, a mí me ha funcionado. Como te habrás dado cuenta soy muy malo describiendo escenas, pero si te interesa este tema, te aconsejo que acudas a un profesional, un buen psicólogo clínico que te ayude a aceptar las situaciones y te dé consejos, directrices y ejercicios para hacerlo. Aunque ya que vas a un psicólogo, mejor que te trate la misofonia en general.

Yo lo he hecho y mi vida respecto a los ruidos ha mejorado un 50%. Parece poco pero no lo es. Ahora ya no vivo agobiado por los ruidos. Me siguen molestando igual, bueno algo menos, pero ya no me obsesiono con ellos ni anticipo situaciones; ahora simplemente si no puedo con el ruido, lo acepto. Lleva tiempo, pero si eres obstinado lo lograrás. Terminarás aceptando ese ruido y vivirás con él sin obsesionarte.

¿Te unes a nuestra comunidad? Ir al foro misofonia para conocer a más personas, soluciones y apoyo para la misofonia.

Botiquín misofonia. Tapones de espuma para el día a día 

Sinceramente, los tapones para los oídos, de espuma, los que vemos hoy en Botiquín misofonia, son un artículo de lo más infravalorado. En todos los foros que leo de misofonia, blogs, comentarios, etc., la mayoría de personas sufren más de lo debido por no llevar un par de tapones en el bolsillo.

Lo digo por experiencia propia. Llevo sufriendo misofonia desde los 12 años, y hasta que descubrí los tapones para los oídos han pasado, sorprendentemente, 15 años. No me preguntes por qué, pero me he tirado toda la vida pensando erróneamente que los tapones para los oídos no eran una alivio para mi misofonia. Quizá pensaba que no iban a aislarme del ruido o que eran incómodos, o cualquier otro motivo, pero no los empecé a usar hasta los 27 años más o menos y, durante todos esos años, he sufrido como el que más en mil y una situaciones en las que los ruidos me volvían, literalmente, loco.

Para mí son mi mayor recurso contra mi misofonia. Siempre los llevo encima, en casa tengo por todos los cajones, hasta mi novia tiene siempre en el bolso por si a mí se me olvidan.

Me han solucionado muchas situaciones que sin ellos no sé qué hubiera sido de mí. Cuando voy en transporte público, comiendo con mi familia o en cualquier restaurante, en el cine también me los pongo, y como la película siempre está muy alta, la oigo bien, pero no oigo a la gente comer palomitas ni toser; y en cualquier situación que los necesite, siempre los llevo y me han ayudado muchísimo. Es sin duda el artículo que más me ha ayudado contra la misofonía.

Por ello, no puedo dejar de recomendarlos encarecidamente. Porque por muy, muy poco dinero, todos los que padecen de misofonia pueden tener un alivio inmediato. Para mí fue como ver el cielo cuando me los puse bien por primera vez, ya que anteriormente me los había puesto pero no bien, y claro, era como no llevar nada, pero me dio por leerme el pequeño folleto que viene adjuntado con los tapones, y en él leí que hay que aplastarlos un poco con los dedos mientras que los “rulas” para hacer el tapón fino, muy fino, durante unos segundos, tiempo de sobra para introducirlo en el canal auditivo y taponar casi por completo el sonido.

Al principio los compraba en la farmacia, el modelo 1100 de 3M, una marca que confío bastante y me costaban 2 pares unos 6 euros. Estos:

Tapones de espuma 3M 1100 para la misofonia

Pero como los llevaba mucho tiempo, al final me dolían un poco los oídos y busqué otros que fueran más suaves, entonces encontré los que hasta ahora son los mejores tapones para los oídos que puedo recomendar a todos los misofonicos: Purafit, de la marca Moldex el modelo 7705.

Tapones de espuma Moldex Purafit para la misofonia

Son muy, muy suaves, y aíslan igual que los de 3M, al menos en el paquete pone que reducen 36db. Además, son más baratos, el par me costaba en la farmacia 3€, hasta que encontré en Amazon, el lote de ¡50 pares a 15€! Desde ese día siempre los llevo y los recomiendo siempre que puedo porque me han ayudado muchísimo con mi misofonia.

Como digo siempre, los tapones no son la solución para la misofonia, ya que no podemos vivir aislados, pero hay momentos en los que si no hubiera sido por ellos, hubiera perdido los papeles y sinceramente no sé qué hubiera pasado.

Y vosotros ¿Qué utilizáis para aliviar vuestra misofonia? Os leo en los comentarios, familia.

Un casco para bloquear ruidos en el trabajo 

El estudio de diseño Hochu rayu ha creado un caso para bloquear el ruido en lugares de trabajo como oficinas, por ejemplo. Algo que seguro, que todos los que padecen de misofonia y trabajan en una oficina, con algún compañero que hace algún ruido molesto que no pueden soportar, desean o van a desear en cuanto lo conozcan.

El nombre del casco es Helmfon, un gran casco de aspecto un tanto ridículo que te aísla de cualquier sonido circundante. Algo perfecto para no tener que escuchar al típico compañero tecleando en el ordenador, chupando un caramelo, comiendo chicle o lamiéndose los dientes.

El casco está compuesto de una fibra de vidrio duro pintada en el exterior, mientras que en el interior, está amortiguado por tela y espuma.

Además, contiene elementos como un micrófono, una placa base y altavoces para poder escuchar música o, incluso, poder tener una conversación por Skype.

No he encontrado nada acerca de si el casco está a la venta y por cuánto.

A pesar de ser un accesorio de lo más ridículo para trabajar, además de que no debe ser muy cómodo para llevarlo 8 horas diarias, yo sin duda alguna me lo compraría para no escuchar a nadie. Y no sólo en la oficina, también me lo llevaría al cine, con auriculares, claro está, a los restaurantes y cada día en la mesa con mi familia al comer.

Y tú, ¿te lo pondrías?

Ir al foro misofonia.

Botiquín misofonia: Fidget Cube 

Puede parecer un tanto frívolo, de hecho he tenido mis reparos en publicar este artículo, ya que el Fidget Cube parece más un juguete que un recurso para aliviar los síntomas tan serios y difíciles de soportar como son los de la misofonia, cuando escuchamos un ruido y no podemos escapar. Pero después de leer e informarme todo lo que he podido, además de verlo como un juguete, el Fidget Cube también sirve para aliviar el estrés, y, ahí, ha sido cuando he decidido compartirlo con vosotros.

Este cubo ha tenido un éxito muy notable desde que se publicó y se financió en una de las campañas de Kickstarter. Para fabricarlo en masa, los diseñadores tan sólo necesitaban 15.000 dólares, pero gustó tanto a los inversores y vieron tanto potencial en él que en menos de una semana las donaciones superaron el millón de dólares.

Y es que, aunque parezca un juguete, el Fidget Cube es un aparato que alivia el estrés de forma eficaz y casi automática. Además de los síntomas habituales de la misofonia cuando escuchamos un ruido que nos vuelve locos, como por ejemplo, la ansiedad extrema, la sudoración, la ira y la rabia, también estamos muy inquietos, yo al menos sí. Doy golpes con el pie, o tamborileo con los dedos encima de la mesa o cualquier otra superficie, me muerdo el labio… en fin, los tics se me disparan, y lo hacen únicamente para soltar presión. Ya que si no la soltara, como bien sabéis, explotaría.

Pues bien, el Fidget Cube nos permite aliviar ese estrés, soltar presión, aliviar la tensión, es como el pitorro de una olla presión, liberando cierta cantidad para que no explote.

Cada cara de este cubo tiene un mecanismo con el que podemos “jugar” como un interruptor, un joystick, botones, ruedas giratorias, una bola que podemos hacer girar… Un montón de botoncitos y cachivaches con los que aliviar y soltar estrés en momentos puntuales.

Además, lo mejor de todo, es que es tan pequeño que lo podemos llevar en el bolsillo, tener encima de la mesa de trabajo, en clase, o llevarlo en cualquier bolso siempre a mano. Este chisme, más allá de una moda, se ha convertido en todo un aliado para la misofonia.

No nos va a curar, ni va a hacer que los ruidos nos molesten menos, pero sí que puede ayudarnos, en momentos puntuales que no podamos escapar y no podamos más, a aliviar tensión para no volvernos locos.

El precio del Fidget Cube varía mucho. Podemos encontrarlo en Amazon desde los 5€ o menos, hasta incluso 20€.

Dicho esto, ¿Vosotros qué hacéis cuando no soportáis un ruido y no podéis escapar? ¿Cuál es vuestro mecanismo para soltar tensión? ¿Tenéis alguno el Fidget Cube?

Foto de portada: MediaMarkt

Quiet Please. La película documental sobre la misofonia 

Como venimos viendo a lo largo del tiempo, la misofonia es un trastorno que, por suerte, cada vez está cobrando mayor popularidad. Digo por suerte, ya que una vez que se se considere un trastorno oficial, la comunidad médica empezará a tomárselo enserio y empiecen a salir a la luz terapias efectivas o algún tipo de medicación para la misofonia. El caso es que cada vez más y más personas están alzando la voz y haciendo todo lo posible para que este trastorno se vaya conociendo más y más, a la vez que se va concienciando al mundo sobre la misofonia.

Jeffrey Scott Gould
Jeffrey Scott Gould

Jeffrey Scott Gould es una de estas personas a las que todos los que padecemos de misofonia debemos darle las gracias, ya que acaba de crear un documental sobre la misofonia que va a distribuir por todo el mundo.

Jeff padece de misofonia desde los 7 años y, con una gran experiencia y una dilatada carrera profesional en la filmación, producción y dirección de varios documentales, ha optado por hacer uno sobre la misofonia, titulado Quiet Please (Silencio por favor).

Gracias a una campaña de crowfunding y a distintos generosos donantes que sufren de misofonia, así como amigos, ha logrado financiar este documental que está captando la atención del mundo entero, cambiando la percepción de este trastorno.

De hecho, uno de sus objetivos era el de cambiar la percepción que tiene la gente de la misofonía, porque como bien sabemos, no está exenta de burlas y de incredulidad por parte del que no la entiende ni sufre, inclusive hasta de la mayor parte de la comunidad médica. Con este documental, puede que las cosas empiecen a cambiar.

cartel documental misofonia
Cartel oficial del documental Quiet Please…

Para crear el documental, Jeff ha viajado por todo Estados Unidos entrevistando a personas que sufren, como él, misofonia; y, también, a los pocos profesionales médicos y científicos que están estudiando este trastorno.

A pesar de que la mayoría de documentales no terminan en las grandes pantallas de cine, no es el principal propósito con el que Jeff ha hecho este documental. Su mayor logro consiste en llegar a todas las personas posibles que sufran de esta dolencia y trasmitirles que no están solos y que ya se está empezando a investigar en serio este trastorno para bien de todos los que sufrimos misofonia.

Quizá no parezca un gran progreso pero sin duda lo es, ya que, el solo hecho de saber que no eres el único que padece este trastorno, incluso saber que es un trastorno y que se está empezando a reconocer mundialmente, proporciona un alivio inmenso para los que sufrimos de misofonia.

Así pues, después de las 2 sesiones privadas de Quiet Please, programadas, una para el 18 del mes pasado y la segunda para el 20 de juego en Asbury Park, el documental será lanzado al mercado y al mundo entero.

Esperamos ansiosos que salga el documental y estaremos atentos a cualquier noticia y avance que surja en su camino para publicarla.

Aquí podemos ver en inglés una pequeña parte del documental, traducido al español por una usuaria de YouTube

Más información: Quiet Please 

Fuente: Huffington Post

Compartid, cuanta más gente lo sepa, antes encontraremos una solución eficaz y las personas empezarán a concienciarse.

Cómo controlar / afrontar la misofonia

La pregunta que más recibo al correo o en el foro misofonia es la de cómo controlar la misofonía. Y es que la persona que sufre misofonia no lo tiene durante un rato, o días sí días no, es un mal constante que llega a condicionarte la vida, por ello es normal que la pregunta o la inquietud a corto plazo sea la de cómo controlar la misofonia. Así pues he recogido estos consejos, que nunca deben sustituir la última palabra de un médico, en caso de que hayamos ido a buscar ayuda profesional. La mayoría son consejos de evitación, pero pueden sacarnos de algún apuro cuando no podemos más o hacer que nuestro día a día sea algo más suave y menos tortuoso.

Mete en tus bolsillos un par de tapones.

Yo los llevo desde hace muchos años. No es que me los ponga todos los días, pero si hay alguna situación que no puedo evitar y tengo que afrontarla con alguien que está haciendo algún ruido que no puedo soportar, sencillamente me pongo mis tapones en las orejas y se acabó el problema.

Los que me conocen o vienen conmigo como mi novia o mis amigos, saben qué me ocurre y no le dan mayor importancia, el resto de personas quizá alguna me mira raro, pero no me importa, lo primero es mi bienestar.

Al principio compraba en la farmacia tapones de 3M unos naranjas que me costaban 3,50€ el par. Ahora compro unos de Moldex, el modelo pura fit, que es muy, muy suave y casi no me deja escuchar nada. Para mí son perfectos, y más desde que en Amazon encontré 50 pares por 14€.

Tapones para misofonia

En el cajón de mi mesilla de noche tengo la cajita con los 50 pares hace más de dos años ya y siempre me acompañan cuando salgo a la calle. Nunca se sabe cuándo los voy a necesitar.

Si en lugar de tapones para los oídos, prefieres auriculares con música también es una buena alternativa. El caso es llevar algo que te pueda aislar inmediatamente cuando no puedes soportarlo más.

Sube la televisión o la música en las comidas.

Si cada día cuando llega la hora de la comida se te hace un nudo en el estómago por tener que escuchar a tus familiares comer, sube un poco más la televisión o la música, o cualquier ruido de fondo que te aísle un poco más y te permita comer tranquilo. Quizá no aísle por completo el ruido pero sí que distraerá al cerebro.

Este consejo es un recurso un tanto extremo, lo primero de todo es hablar y comunicarte con tu familia y explicarles lo que te pasa para que, dentro de lo que cabe, dentro de una medida razonable, dejen de hacer ruido o lo minimicen. Puedes mandarles a esta página para que descubran de qué se trata tu misofonia y cómo pueden ayudarte.

Controla tu estrés.

No es necesario que te diga que cuanto más estrés tengas más te van a afectar los ruidos, ¿verdad? Eso es algo que ya sabes tú. Por ello intenta, haz todo lo posible por rebajar tu estrés.

Hay mil técnicas para ello. Puedes hacer una o todas, hasta que estés relajado en el día a día. Generalmente se trata de cambiar o añadir hábitos.

Tal y como nos comentaba Santiago, un usuario del foro que se había curado de misofonia, algo que le ayudó realmente fue rebajar los niveles de estrés mediante el deporte, la buena alimentación y la práctica diaria de ejercicios de respiración y relajación, así como el dormir bien todas las noches, creando un hábito de sueño saludable.

Ten escusas siempre preparadas.

Cuando nos encontramos en un ataque de misofonia a punto de explotar necesitamos escapar, todos reaccionamos así. Podemos escapar como un energúmeno o de forma cordial y tranquila sin aparentar estar afectados.

Cuando estamos con la familia o amigos hay confianza suficiente para permitirnos un cabreo monumental o quizá un ataque de ira por la misofonia. Pero quizá delante del jefe, en una reunión o en otras situaciones parecidas no podamos comportarnos así.

Ten preparadas algunas escusas razonables siempre, tipo:

Necesito ir al baño 

Voy un momento a beber agua o a comprar una bebida o café ¿Queréis alguno algo? 

Voy a tomar el aire un momento 

Voy a fumarme un cigarro a la calle, ahora vuelvo. 

Etc. 

Etc.

Habla con tus compañeros de trabajo, estudio, etc

SI bien al principio puede resultar un tanto increíble lo que les cuentes, en el momento que lo entiendan, evitarán hacer determinados ruidos que a ti te molesten. O, cuando los hagan y tu les digas, ¿Por favor, podrías dejar de morderte las uñas? Estoy seguro que tu compañero se acordará de ti y te dirá: Lo siento, no me acordaba.

Creo que esta situación idílica es mucho mejor que no decir nada a tus compañeros y estar todo el día soportando ruidos que fácilmente se podrían evitar.

Dicho esto, hay que recordar que el problema no lo tienen ellos, ni la culpa, es nuestro problema. No podemos pedir a todo el mundo que se calle o que deje de hacer un ruido simplemente porque no podemos tolerarlo. Pero, en determinadas situaciones, si ya te conocen y saben que sufres misofonia, la gente tiende a ser buenas personas y dentro de lo que cabe te lo van a poner muy fácil.

¿Te imaginas llegar al trabajo y que el compañero que no puedes ni ver por un ruido molesto que hace, ese día, después de hablar con él, dejara de hacer el ruido? ¡Sería maravilloso!

Espero de corazón que estos consejos, de evitación mayormente, te ayuden más en tu día a día con la misofonia. Recuerda que estoy aquí para que me preguntes lo que necesites, puedes contarme tu historia aquí o en el foro misofonia. No estás solo. Además, este problema ya está investigando y tarde o temprano sacarán alguna terapia efectiva. De hecho, como decía antes, Santiago afirma haberse curado de misofonia hiendo a terapia con un psicólogo clínico y haciendo terapia cognitivo conductual. Puedes leer el mensaje original que él dejó en el foro aquí, o leer algunas terapias y tratamientos para tratar la misofonia.

Cura para la misofonia. Mi éxito total.

El otro día en el foro misofonia, un usuario llamado Santiago, abrió un hilo comentando su experiencia con este trastorno, y afirmaba que se había curado de misofonia totalmente. Inmediatamente me puse en contacto con él para pedirle permiso y que me dejara publicar su comentario en el blog, ya que la información que proporcionó, muy interesante, positiva y esperanzadora, es digna, a mi modo de ver, de que la conozcan cuantas más personas mejor. Una vez obtuve su permiso, copié sus palabras y escribí este artículo que estás a punto de leer. Si quieres ver el comentario original del foro, puedes hacerlo aquí. Dicho esto, aquí tenéis el artículo de Santiago, titulado Cura para la misofonia. Mi éxito total.

Después de acudir a varios psicólogos, 4 en total, por fin di con el que me entendía y creía saber cómo tratarme. Después de 5 meses de terapia, puedo decir, que estoy curado de misofonía.

La terapia que he hecho con el último psicólogo es la terapia cognitivo conductual que ha consistido en:

Técnicas de relajación y respiración.

Aprender técnicas de relajación como la relajación muscular progresiva de Jacobson y la relajación mediante la respiración diafragmal.

Estas técnicas de relajación son muy efectivas una vez que se han entrenado con ellas lo suficiente. Una vez que las dominas, con el paso del tiempo, en mi caso, 3 meses, te consigues relajar inmediatamente en cuestión de segundos. La efectividad de estas técnicas de relajación, como digo, se debe a la práctica diaria. En lugar de esperar que saliera una terapia por internet o quejarme todos los días, como hace la mayoría de las personas, me enfoqué en aprender estas dos técnicas.

Ejercicio físico mínimo 4 veces por semana.

Debido a que mi misofonía era mucho peor cuando estaba estresado o con ansiedad, después de hacer prácticamente todos los días ejercicio físico durante una hora: correr, H.I.I.T, tabata, etc., me siento infinitamente mejor. Más animado, sin estrés, sin ansiedad, duermo mejor, etc. Esto se ha traducido en que los ruidos o sonidos que no toleraba, al escucharlos ahora, me afectan mucho menos, simplemente porque me siento mucho mejor anímicamente y sin ansiedad ni estrés.

Además, al haber adelgazado, me ha subido la autoestima, y eso, aunque no afecta directamente a la misofonía, sí que me ha ayudado a sentirme mucho mejor y a no estar todo el día pensando en los ruidos y sonidos.

Alimentación.

Empecé a comer bien, todo ello controlado por la psicóloga, llevando un diario de todas mis comidas a lo largo del día y pesándome en la consulta cada semana. ¿Para qué? Pues porque si hago deporte casi todos los días y abandono la comida basura sustituyéndola por frutas y verduras, lo normal es que baje de peso, o al menos, no suba. Esto lo hacía la psicóloga para controlarme ya que ella es bastante estricta y eso me ayudo mucho. Una persona que estuviera encima de mí para que hiciera todo lo que me mandaba.

Al empezar a comer fruta, pescado y verduras y dejar a un lado todas las guarrerías que comía, junto con el deporte, empecé a sentirme mucho mejor. Tenía más ánimo e ilusión por todo. Duermo mejor, las relaciones con mi novia en la cama son más abundantes y de mejor calidad, en definitiva, me encuentro mucho mejor. Esto se traduce respecto a la misofonia en que los ruidos cada vez me afectan menos y, sobre todo, me importan mucho menos.

Esta sensación de bienestar general cambiando mis hábitos de alimentación y deporte, unido a que cuando me pongo nervioso, con ira o rabia cuando escucho un sonido, puedo relajarme inmediatamente con las técnicas de relajación y respiración aprendidas, han disminuido los síntomas muchísimo. Aunque sinceramente, ya no me afectan los ruidos.

Reestructuración de pensamientos.

Aunque todo lo demás me ha ayudado muchísimo, la reestructuración de pensamientos ha sido la clave para superar la misofonía. Ya que al ir a terapia y hablar de mi problema, encontramos que la misofonía constaba de dos favores fundamentales. Por un lado estaban los ruidos en sí, y por otro lado, el más importante, estaba el cómo interpretaba mi cerebro el que una persona hiciera ruido.

Mi cerebro lo interpretaba como una falta de respeto por parte de la persona que hiciera el ruido, como si fuera un ruido innecesario que se podía evitar, casi como una ofensa, como algo personal. Entonces, cada vez que escuchaba a alguien por ejemplo, comer y hacer ruido, inmediatamente me venían a la cabeza, además de los sentimientos típicos de ira, rabia y querer huir de ahí, pensamientos tipo: ¿Cómo puede ser tan asqueroso? ¿No se da cuenta de que está molestando? ¿Es que no tiene educación¿ Etcétera.

Según me explicó mi psicóloga, estos pensamientos son automáticos y negativos y, para superar la misofonía, había que eliminarlos. ¿Cómo? Muy sencillo, reestructurándolos. Algo muy sencillo en lo que al principio no tenía ninguna fe por su sencillez; pero que, al cabo de una semana me quedé impresionado del resultado.

Cada vez que me venía un pensamiento de ese tipo, inmediatamente le tenía que sustituir por un pensamiento realista y positivo. Por ejemplo:

Pensamiento automático: Qué asco de persona, siempre molestando a los demás.

Lo sustituyo por:

Pensamiento realista: Ha personas que no han recibido mucha educación o puede que en su casa se comiera así y creció con ese hábito.

Parece una tontería, pero poco a poco ese pensamiento realista y positivo fue sustituyendo al negativo y cuando ahora escucho a alguien toser, comer o hacer cualquier otro ruido que antes me hacía ponerme muy furioso, en lugar de enfrascarme en pensamientos negativos que me volvían loco, sencillamente ahora mi cerebro lo acepta y no le da más importancia ¡Increíble!

Terapia de exposición.

Como decía antes, mi misofonía constaba de dos factores o dos partes. Una, los pensamientos que ya he restructurado y otra, los propios ruidos que me molestan. Para eliminar estos ruidos empecé a hacer terapia de exposición sistemática. De menos a más hasta que los ruidos no me molestaban en absoluto. Y, como había eliminada la interpretación negativa y falsa de los pensamientos, ya no sentía ira ni rabia ni nada.

Esta es la terapia que he hecho y me ha funcionado al 100%. Al principio era escéptico por toda la basura que había leído por internet sobre que la misofonía no tenía cura. ¡En qué maldita hora leería todos esos artículos!

Mi consejo, después de pasar una vida muy difícil por la misofonía, es que os dejéis de tanto buscar por internet y vayáis a un buen psicólogo clínico. Quizá no os curéis al 100%, pero si mejoráis un 60%, ¿no os parece suficiente? Además de que si no se le pone solución y se van cortando los ruidos, cada vez va a peor.

No penséis que es llegar y estar curados. Hay que trabajar mucho, todos los días y dejar de procrastinar. Dejar de ser vagos y esforzarse todos los días. Pero funciona.

Podéis leer la historia original aquí.

¿Cómo vivir con misofonía? Guía de supervivencia

Guia misofonia

Cada persona que sufre de misofonía tiene unos mecanismos de afrontamiento y supervivencia cuando se enfrenta a sonidos que no puede aguantar: Irse del sitio, pedir a la persona que se calle, imitarla, gritar, ponerse tapones, escuchar música, taparse los oídos… Como decía antes, cada uno convive con la misofonía como puede. Pero, ¿puede haber algo que ayude a todas las personas que viven con misofonía? Sí. O al menos eso es lo que quiero creer… Por ello he preparado esta lista con varios de los trucos, pasos, consejos y mecanismos de supervivencia que yo mismo hago para vivir lo más tranquilo posible, y sin que me afecten tan fuerte o tan negativamente los sonidos cuando los escucho; ¿y sabes qué? ¡Funcionan!

Encuentra un buen terapeuta.

Desde que voy a una nueva psicóloga clínica a tratar mi misofonía, he mejorado mucho, muchísimo. Es cierto que no hay un tratamiento oficial al respecto, pero, una buena profesional que te entienda y que cuente con experiencia y recursos, puede hacernos mejorar, tirando por lo bajo, un 30%. ¿Te parece poco?

¿Qué trabajo hago con la psicóloga?

Terapia cognitivo conductual, para modificar los pensamientos que me vienen cuando escucho algún ruido y mi comportamiento.

EMDR. Para desbloquear los sentimientos y emociones que me causaba mi padre cuando comía; ya que ahí empezó mi misofonía.

Técnicas de relajación y respiración, concretamente Relajación muscular progresiva de Jakobson y relajación diafragmática. Estas dos técnicas son realmente efectivas para relajarse cuando las controlas en cuestión de segundos. Hay que entrenarse en ellas. Todos los días unos minutos, pero cuando las controlas, es increíble cómo en 30 segundos, controlas toda la ansiedad y miedo que te producen los ruidos. Además, una vez que las has incorporado a tu vida, será como si formaran parte de ti. Como el respirar normal y automático que todos hacemos. Son una herramienta muy poderosa para utilizarlas donde sea que estés. No necesitas una cama para tumbarte ni nada que no sea tu propia respiración y atención. Puedes ir en el metro, de pie, lleno hasta arriba de personas y relajarte. Cuanto más practicas más consigues relajarte.

Sólo llevo unos 3 meses de terapia, pero la mejora ha sido enorme. Los ruidos me siguen molestando. Algunos mucho menos, en otros todavía estoy trabajando. Pero lo mejor ha sido poder controlar las sensaciones. Te da mucha libertad.

Este sería el primer consejo fundamental. Encontrar una buena terapeuta que trate la misofonía desde varios frentes: fisiológico, mental, emocional, etc. Si no puedes permitirte una psicóloga, puedes encontrar mucha información al respecto por la red. Te dejo algunos enlaces que pueden ayudarte.

Entrenamiento relajación muscular progresiva. Entrenamiento y teoría. | Relajación muscular progresiva vídeo.

Respiración diafragmal (Vídeo)

Terapia cognitivo conductual. Información y ejercicios.

Aunque podemos aprender mucho por nuestra cuenta, si podéis, de verdad, acudir a un buen psicólogo. Sigamos.

Acudir a un psiquiatra.

Es cierto que todos somos reacios a tomar medicación y, especialmente la que receta un psiquiatra; y si podemos controlar nuestra vida sin medicación, fenomenal. Pero un psiquiatra que nos escuche y nos entienda, puede recetarnos alguna ayuda que nunca viene mal. Incluso si la misofonía es muy baja (aquí puedes ver la tabla con la escala), puede hacer que no nos sintamos irritados ni nos molesten los ruidos y la misofonía no vaya a más. Además, también nos aliviará el saber que alguien nos entiende, puede y quiere ayudarnos. Y no alguien cualquiera, sino la persona indicada para hacerlo.

Cómprate un MP3, iPod, o usa el smartphone para escuchar música.

Si no lo tienes ya, es hora de que te vayas haciendo con uno y con unos auriculares absorbedores de ruido. Dentro de tus posibilidades, es una herramienta que debería ir siempre contigo. Es cierto que el acto de ponernos los auriculares cuando escuchamos un ruido molesto es una conducta de huida, no nos beneficia, pero hay que aceptar que si no podemos tolerar determinados ruidos, hasta que podamos hacerlo, al menos tener algo con qué poder evadirnos.

Vamos en el tren, se sienta al lado una persona mayor con flemas, mocos o tos. ¿Qué hacemos además de querer matarlo o huir? Ponernos nuestra canción favorita a todo volumen y disfrutar del viaje tan tranquilos.

Yo no era una persona a la que le gustara ir con música por ahí, pero desde que en el gimnasio me empecé a agobiar por los ruidos que hacía la gente, me compré unos auriculares que además de poder escuchar música absorben el ruido y ahora me los pongo cada día cuando entreno y disfruto de la sesión plenamente.

Hazte con un generador de ruido blanco para casa.

Si en casa hay algún ruido que te molesta, por el día o bien por la noche, estos aparatos pueden resolver ese problema. Conectas el generador de ruido con sonido de lluvia, de mar o cualquier otro sonido que lleve y listo, se acabó el problema. Bueno el problema no se ha ido, pero al menos el ruido ya no nos molesta.

Quizá sea algo agobiante el pensar que necesitamos todo esto para vivir tranquilamente, y es cierto que no es lo ideal, pero mi padre necesita insulina para vivir, gafas para ver y alguna que otra pastilla para el corazón y él vive feliz y contento sin cuestionarse lo que necesita para vivir. Simplemente lo acepta y a otra cosa.

Aquí puedes encontrar generadores de ruido.

Tapones para los oídos.

De todos los cacharros y artilugios que estoy poniendo en esta lista, los tapones para vivir son los que más libertad y alivio me han proporcionado a mí, con mucha diferencia de los demás. Son cómodos, baratos y aíslan todo el ruido que me molesta.

Si no me apetece llevar música al gimnasio un día o se me olvida o salgo a cenar por la noche con mi novia o cualquier otra situación en la que me pueda agobiar, siempre tengo mi par de tapones en el bolsillo. Yo lo llamo mi kit de emergencia salvavidas.

Yo uso unos de espuma de la marca Moldex el modelo Pura-Fit. 36 db. Son unos tapones que no hacen nada de daño al oído, muy, muy suaves y bloquean cualquier ruido que me molesta. Antes los compraba en la farmacia; creo que valían 3€ un par de tapones. Pero ahora los compro por internet, en Amazon la última vez. Compré 50 pares por 15€ y tengo tapones para años.

Aprende a relajarte y regálate momentos.

Sé, igual que tú, lo difícil, largo y estresante que puede ser un solo día si padeces de misofonía. Ese estrés generado tiene que salir por alguna parte, si no, puede desencadenar en algo peor. No soy médico, ni psiquiatra ni nada que tenga que ver con la medicina, pero sabes tan bien como yo que esa tensión que se genera cada día con los distintos ruidos es para volverse loco.

Date largos y agradables baños, practica yoga o meditación, lee, haz deporte… Lo que quieras, pero encuentra tu método para soltar todo el estrés que has acumulado y sal del sufrimiento diario para evadirte un rato en algo que de verdad te haga sentir bien, desconecta del todo de la misofonía. Al día siguiente probablemente te molestará igual, pero ese agradable rato no te lo va a quitar nadie y tu cuerpo y mente te lo van a agradecer.

Habla con tus familiares y amigos.

Para mí ha sido imprescindible que todo mi círculo de amigos íntimos, así como mis padres sepan lo que me pasa desde hace muchos años. Ellos me han ayudado enormemente. En la medida de lo que pueden no hacen los ruidos que me molestan o me molestaban, han sido comprensivos y, si estando en la mesa he dicho, me voy, no aguanto más, lo han entendido perfectamente.

Conozco personas que tienen que comer con alguien todos los días y no pueden soportarlo y ni siquiera se lo han dicho a esa persona a pesar de ser un amigo, familiar o compañero. Cuando hay comunicación, es muy probable que la cosa mejore, ya que esa persona probablemente intente hacer menos ruido o incluso evitarlo del todo.

La culpa no la tienen ellos, la tenemos nosotros. Mejor dicho, ellos no tienen el problema, sino nosotros, pero antes de volvernos locos, mejor hablarlo con esa persona y, si es un ser querido, seguro que nos comprende y ayuda. ¿Te imaginas hablar con esa persona que hace ese ruido cada día al comer que, literalmente, te vuelve loco y que ésta al hablar con ella entienda que ese ruido es innecesario y deje de hacerlo o lo reduzca? ¡Menudo alivio! Pero claro, si ellos no saben qué te pasa, es imposible que dejen de hacer esos ruidos o al menos que lo intenten.

Repito: ellos no tienen por qué dejar de hacer nada, es nuestro problema, y la solución no pasa porque todo el mundo se calle o no haga ruido, pero esto es una guía de supervivencia en la que había que añadir este punto, además de que, al concienciar a nuestro seres queridos, éstos harán lo posible por mejorar nuestra situación, como harías tú si estuvieras en su lugar. Aquí puedes leer más acerca de este tema y compartir dicho artículo para que las personas cercanas a ti puedan concienciarse sobre tu problema.

Test Misofonía

Si has llegado hasta aquí buscando el test misofonía, es probable que estés preocupado por si sufres de este trastorno tan poco conocido, ni siquiera aún reconocido oficialmente. Desde Allergic to Sound, han creado un test, basado en la experiencia propia del creador del test así como la de otros misofónicos.

Este test no tiene ninguna validez científica ni médica, hay que verlo como una especie de guía que nos puede orientar o aclarar quizá algunas dudas personales que tengamos acerca de si sufrimos misofonía, y los resultados no deben considerarse concluyentes. Si al realizar el test, tienes todos los síntomas, por favor, contacta con tu médico y que sea él el que te asesore sobre cómo tratar la misofonía.

Dicho esto, a continuación puedes realizar el test misofonía.

Test misofonía

1. ¿Experimentas un fuerte sentimiento de pánico acompañado de otros sentimientos de ira, miedo, o irritación cuando oyes determinados sonidos específicos?

  • A) Sí
  • B) Algunas veces
  • C) No

2. De los siguientes sonidos descritos, ¿cuántos de ellos desencadenan esas reacciones y sentimientos antes descritos tan desproporcionados? Sorber la comida o la nariz, masticar con la boca cerrada o abierta, crujir la comida (patatas fritas de bolsa por ejemplo), tos, estornudos, aclararse la garganta o carraspear.

  • A) La mayoría de ellos
  • B) Solo algunos
  • C) Ninguno de ellos

Si en esta pregunta has respondido C, no sigas con el test, no sufres de misofonía. Para los demás, continuar.

3. ¿A qué edad notaste por primera vez estas reacciones cuando escuchabas algún ruido antes descrito?

  • A) 0 –16 años
  • B) A partir de los 17

4. ¿Has sentido la necesidad de atacar o agredir a la persona causante de dicho ruido o ganas de huir y escapar cuando escuchas uno de esos sonidos descritos en la pregunta número 2?

  • A) Sí
  • B) No sé

5. ¿Has evitado o evitas las cenas familiares, con amigos o pones excusas cuando estás en la mesa para marcharte porque no soportas los ruidos que se hacen al comer?

  • A) Sí, casi siempre
  • B) No

6. ¿Son peores las sensaciones cuando el ruido proviene de un familiar, amigo o compañero con el que hay confianza?

  • A) Sí
  • B) No sé

7. Cuando te sientes ansioso, estresado o cansado ¿Te molestan mucho más los sonidos que cuando te encuentras tranquilo?

  • A) Sí
  • B) No sé

Resultados:

– Si tus respuestas han sido mayormente la A, es muy probable que sufras de misofonía.

– Si tus respuestas han sido C, no sufres de misofonía, seguro, y estás visitando esta página como curiosidad o entretenimiento. ¡Enhorabuena!

– Si tus respuestas han sido B, probablemente no sufras de misofonía.

– Si tus respuestas han sido una mezcla de A y B, puede que tengas algún grado de misofonía, el cual puedes comprobar con la tabla que verás a continuación.

Créditos del test: Allergic to Sound

Esta es la escala para medir el nivel de misofonía que puedes sufrir desarrollada por Misophonia UK. La escala misofonía o por sus siglas en inglés también conocida como MAS-1 (Misophonia Activation Scale), con la que podemos guiarnos tanto nosotros mismos como a nuestro médico para saber más o menos el nivel de misofonía que padecemos.

Esta escala, que vamos a ver a continuación, se concentra en las reacciones físicas y emocionales que pueda tener un afectado cuando escucha un ruido molesto, también conocido como disparador. Desde luego que alguien que sufra misofonía no tiene necesariamente porqué tener estos mismos síntomas, o puede que los tenga pero los experimente en un orden diferente. La escala misofonía sirve como una pequeña guía que nos puede orientar más o menos para saber el nivel de misofonía que sufrimos.

Esta escala está en constante progreso y siempre que se requiera será actualizada según las últimas investigaciones sobre la misofonía vayan surgiendo a la luz. Para sugerir algún cambio o modificación, pueden hacerlo llegar a través de Misophonia UK.

Dicho esto, esta es la tabla misofonía en la que podemos medir de una manera más o menos concreta el nivel de misofonía que padecemos.

Escala niveles de misofonía

Nivel 0: Percibe un ruido molesto conocido, pero no se siente ninguna molestia.

Nivel 1: Se es consciente de la presencia de la persona que origina el ruido pero no se siente o siente ansiedad mínima.

Nivel 2: El ruido provoca malestar psíquico, mínima irritación o molestia. No hay síntomas de pánico o respuesta de lucha o huida.

Nivel 3: Siente crecientes niveles de malestar psíquico pero no se involucra en cualquier respuesta física. La víctima puede estar hipervigilante a estímulos audiovisuales.

Nivel 4: Se involucra con una mínima respuesta física – sin confrontaciones o con algunas conductas de enfrentamiento, tales como pedir a la persona que deje de hacer ruido, discretamente se puede cubrir un oído, o pasar tranquilamente lejos del ruido. No hay síntomas de pánico o de huida claros.

Nivel 5: La persona adopta mecanismos de supervivencia como empezar a taparse las orejas por no poder soportar el sonido. También suele mostrar irritación.

Nivel 6: La persona experimenta malestar psíquico considerable. Los síntomas de pánico y una respuesta de lucha o huida comienzan a aparecer

Nivel 7: Malestar psíquico considerable. El uso creciente (más fuerte, más frecuente) de los mecanismos de supervivencia como confrontación al sonido. Puede haber excitación sexual no deseada. El paciente puede volver a imaginar el sonido detonante a veces durante semanas, meses o incluso años después del evento.

Nivel 8: Malestar psíquico considerable. Pueden surgir algunas ideas de violencia.

Nivel 9: Pánico/reacción de rabia en pleno apogeo. Decisión de no recurrir a la violencia en la persona causante del sonido. Alejarse del ruido y evitar el uso de la violencia física hacia un objeto inanimado. La irritación, el pánico y la ira puede manifestarse en la conducta de víctima.

Nivel 10: El uso real de la violencia física contra una persona o un animal (por ejemplo, un animal doméstico). La violencia puede ser infligida hacia sí mismo (auto-daño).

Esta tabla está traducida del inglés al español. Aquí podéis ver la original.

Si después de hacer el test misofonía y comprobar que tienes algún nivel, acude a tu médico para que la misofonía no se apodere de tu vida. Si no es a tu médico de familia, conviene acudir a algún profesional, como a algún buen psicólogo clínico, hablarle del tema y empezar alguna terapia que pueda ayudarte. A pesar de que no hay una terapia oficial que sirva universalmente para todos los afectados, hay algunas terapias para tratar la misofonía como la terapia cognitivo conductual, que pueden ayudar. Pero lo más importante es que busques ayuda de un profesional.

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