Famosos y grandes genios con misofonia

El artículo de hoy no es que sea de gran ayuda para los que sufrimos misofonia, ni apoyo siquiera, pero sí que es un tanto curioso al menos, y me ha parecido compartirlo con vosotros. Se trata de una recopilación de varios personajes famosos y genios de la historia, como Darwin, que padecen o se cree que padecieron misofonia. Naturalmente la misofonia es una condición que no entiende de clases y eso lo sabemos todos, pero es interesante conocer a otras personas que la padecen y más aún cuando son conocidas. Conozcamos a estos personajes pues.

Kelly Ripa.

(Photo by Mark Davis/Getty Images)

Esta actriz y presentadora de televisión, en el 2011 ya manifestó que tenía una aversión incontrolable a ciertos sonidos, cuando comía con su familia. Ella se enteró, como la mayoría de nosotros de este trastorno, o de que su nombre, a través del New York Times, cuando el periódico publicó un artículo en su formato digital, que causó furor, ya que miles de personas descubrieron que su trastorno tenía nombre y que no estaban solas.

Kelly Osbourne.

Sí, la hija del legendario Ozzy Osbourne hizo abierta su misofonia en un artículo publicado en el Daily Mail en 2015. En dicho artículo la cantante comenta su alta sensibilidad a los ruidos, especialmente a los que hacen otras personas cuando come con ellas.

Melanie Lynskey.

Todos la conocemos por Rose, en la popular serie Dos hombre y medio. Una “chalada” que acosaba primero a Charlie Harper y después a Walden Schmidt, cuando éste relevó a Charlie Sheen. Melanie afirma que su padre hacía mucho ruido y de ahí empezó a tener fuerte aversión por los ruidos, como la mayoría de nosotros.

Franz Kafka.

Quizá no sea famoso pero sí es un personaje de lo más notable, uno de mis escritores favoritos, por su forma de ver el mundo también se dice que también sufría misofonia. De hecho, una de sus citas dice así: “Necesito soledad para escribir; pero no como un ermitaño, eso no sería suficiente, sino como un hombre muerto”. Y en un artículo sobre The Ear Buddy comentó que se quedó despierto hasta tarde, para ponerse a escribir por la noche, de 22h a 6h para trabajar en el mayor silencio posible.

Charles Darwin.

Otro genio del que se cree padecía misofonia, ya que siempre se quejaba de que había demasiado ruido cuando estaba trabajando y que necesitaba silencio. De hecho, cuando encontraba el silencio, era cuando podía concebir algo tan extraordinario como su teoría de la evolución.

Anton Chekhov.

Un hombre importante de su época, médico y dramaturgo, además de misofonico. No he podido encontrar ninguna referencia a su misofonia, pero en todos los sitios que he encontrado de misofonia le nombran como una persona que padecía misofonia.

Marcel Proust.

Este novelista francés, considerado por muchos como el autor más grande y creador de Sodoma y Gomorra, El prisionero o El tiempo recuperado, entre otras novelas, se dice que también sufría misofonia y de hecho, se conoce que cubrió todas las paredes de su habitación con corcho para bloquear todo el ruido exterior que pudiera, además de usar tapones para los oídos mientras trabajaba.

No parece una lista muy larga, pero estoy seguro que poco a poco, más y más personajes populares irán desvelando que padecen este trastorno, según dicho trastorno se vaya haciendo, igualmente, más popular.

Fuentes: Allergic to sound y Misophonia International

Test Misofonía

Si has llegado hasta aquí buscando el test misofonía, es probable que estés preocupado por si sufres de este trastorno tan poco conocido, ni siquiera aún reconocido oficialmente. Desde Allergic to Sound, han creado un test, basado en la experiencia propia del creador del test así como la de otros misofónicos.

Este test no tiene ninguna validez científica ni médica, hay que verlo como una especie de guía que nos puede orientar o aclarar quizá algunas dudas personales que tengamos acerca de si sufrimos misofonía, y los resultados no deben considerarse concluyentes. Si al realizar el test, tienes todos los síntomas, por favor, contacta con tu médico y que sea él el que te asesore sobre cómo tratar la misofonía.

Dicho esto, a continuación puedes realizar el test misofonía.

Test misofonía

1. ¿Experimentas un fuerte sentimiento de pánico acompañado de otros sentimientos de ira, miedo, o irritación cuando oyes determinados sonidos específicos?

  • A) Sí
  • B) Algunas veces
  • C) No

2. De los siguientes sonidos descritos, ¿cuántos de ellos desencadenan esas reacciones y sentimientos antes descritos tan desproporcionados? Sorber la comida o la nariz, masticar con la boca cerrada o abierta, crujir la comida (patatas fritas de bolsa por ejemplo), tos, estornudos, aclararse la garganta o carraspear.

  • A) La mayoría de ellos
  • B) Solo algunos
  • C) Ninguno de ellos

Si en esta pregunta has respondido C, no sigas con el test, no sufres de misofonía. Para los demás, continuar.

3. ¿A qué edad notaste por primera vez estas reacciones cuando escuchabas algún ruido antes descrito?

  • A) 0 –16 años
  • B) A partir de los 17

4. ¿Has sentido la necesidad de atacar o agredir a la persona causante de dicho ruido o ganas de huir y escapar cuando escuchas uno de esos sonidos descritos en la pregunta número 2?

  • A) Sí
  • B) No sé

5. ¿Has evitado o evitas las cenas familiares, con amigos o pones excusas cuando estás en la mesa para marcharte porque no soportas los ruidos que se hacen al comer?

  • A) Sí, casi siempre
  • B) No

6. ¿Son peores las sensaciones cuando el ruido proviene de un familiar, amigo o compañero con el que hay confianza?

  • A) Sí
  • B) No sé

7. Cuando te sientes ansioso, estresado o cansado ¿Te molestan mucho más los sonidos que cuando te encuentras tranquilo?

  • A) Sí
  • B) No sé

Resultados:

– Si tus respuestas han sido mayormente la A, es muy probable que sufras de misofonía.

– Si tus respuestas han sido C, no sufres de misofonía, seguro, y estás visitando esta página como curiosidad o entretenimiento. ¡Enhorabuena!

– Si tus respuestas han sido B, probablemente no sufras de misofonía.

– Si tus respuestas han sido una mezcla de A y B, puede que tengas algún grado de misofonía, el cual puedes comprobar con la tabla que verás a continuación.

Créditos del test: Allergic to Sound

Esta es la escala para medir el nivel de misofonía que puedes sufrir desarrollada por Misophonia UK. La escala misofonía o por sus siglas en inglés también conocida como MAS-1 (Misophonia Activation Scale), con la que podemos guiarnos tanto nosotros mismos como a nuestro médico para saber más o menos el nivel de misofonía que padecemos.

Esta escala, que vamos a ver a continuación, se concentra en las reacciones físicas y emocionales que pueda tener un afectado cuando escucha un ruido molesto, también conocido como disparador. Desde luego que alguien que sufra misofonía no tiene necesariamente porqué tener estos mismos síntomas, o puede que los tenga pero los experimente en un orden diferente. La escala misofonía sirve como una pequeña guía que nos puede orientar más o menos para saber el nivel de misofonía que sufrimos.

Esta escala está en constante progreso y siempre que se requiera será actualizada según las últimas investigaciones sobre la misofonía vayan surgiendo a la luz. Para sugerir algún cambio o modificación, pueden hacerlo llegar a través de Misophonia UK.

Dicho esto, esta es la tabla misofonía en la que podemos medir de una manera más o menos concreta el nivel de misofonía que padecemos.

Escala niveles de misofonía

Nivel 0: Percibe un ruido molesto conocido, pero no se siente ninguna molestia.

Nivel 1: Se es consciente de la presencia de la persona que origina el ruido pero no se siente o siente ansiedad mínima.

Nivel 2: El ruido provoca malestar psíquico, mínima irritación o molestia. No hay síntomas de pánico o respuesta de lucha o huida.

Nivel 3: Siente crecientes niveles de malestar psíquico pero no se involucra en cualquier respuesta física. La víctima puede estar hipervigilante a estímulos audiovisuales.

Nivel 4: Se involucra con una mínima respuesta física – sin confrontaciones o con algunas conductas de enfrentamiento, tales como pedir a la persona que deje de hacer ruido, discretamente se puede cubrir un oído, o pasar tranquilamente lejos del ruido. No hay síntomas de pánico o de huida claros.

Nivel 5: La persona adopta mecanismos de supervivencia como empezar a taparse las orejas por no poder soportar el sonido. También suele mostrar irritación.

Nivel 6: La persona experimenta malestar psíquico considerable. Los síntomas de pánico y una respuesta de lucha o huida comienzan a aparecer

Nivel 7: Malestar psíquico considerable. El uso creciente (más fuerte, más frecuente) de los mecanismos de supervivencia como confrontación al sonido. Puede haber excitación sexual no deseada. El paciente puede volver a imaginar el sonido detonante a veces durante semanas, meses o incluso años después del evento.

Nivel 8: Malestar psíquico considerable. Pueden surgir algunas ideas de violencia.

Nivel 9: Pánico/reacción de rabia en pleno apogeo. Decisión de no recurrir a la violencia en la persona causante del sonido. Alejarse del ruido y evitar el uso de la violencia física hacia un objeto inanimado. La irritación, el pánico y la ira puede manifestarse en la conducta de víctima.

Nivel 10: El uso real de la violencia física contra una persona o un animal (por ejemplo, un animal doméstico). La violencia puede ser infligida hacia sí mismo (auto-daño).

Esta tabla está traducida del inglés al español. Aquí podéis ver la original.

Si después de hacer el test misofonía y comprobar que tienes algún nivel, acude a tu médico para que la misofonía no se apodere de tu vida. Si no es a tu médico de familia, conviene acudir a algún profesional, como a algún buen psicólogo clínico, hablarle del tema y empezar alguna terapia que pueda ayudarte. A pesar de que no hay una terapia oficial que sirva universalmente para todos los afectados, hay algunas terapias para tratar la misofonía como la terapia cognitivo conductual, que pueden ayudar. Pero lo más importante es que busques ayuda de un profesional.

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Síntomas y ruidos desencadenantes de la misofonía

La traducción de misofonía es, literalmente, odio al sonido; pero esta definición no es del todo acertada, ya que una persona que sufre este trastorno, no odia el sonido en sí, sino que odia algunos sonidos específicos que, por razones desconocidas, poco a poco se han ido haciendo cada vez más intolerables. No hay categorías específicas tampoco para categorizar los sonidos; cualquier sonido puede ser intolerable para el afectado. Desde el llanto de un bebé hasta el ruido del ascensor, pasando por ruidos que hace la gente cuando come, o los acelerones de una moto, por poner un ejemplo.

misofonia

Cada persona que sufre misofonía tiene su propia colección de ruidos que no puede tolerar. Probablemente puede que comparta algunos de estos sonidos molestos con otra persona que sufre igualmente de misofonía, pero también puede que no.

Cuando el afectado se expone a uno de estos ruidos que él mismo tiene catalogado como un peligro, tiene una respuesta emocional negativa inmediata. La respuesta puede variar de intensidad dependiendo de qué tipo de sonido haya escuchado. Hay sonidos que el afectado siente mucho más que otros. Por ejemplo, puede que para él, el ruido de alguien al comer sea su peor sonido, el que más ansiedad, rabia, miedo y respuesta de huida le provoque, mientras que si escucha a alguien toser, a pesar de que le afecta muy negativamente, la respuesta emocional no sea tan intensa. Cómo se catalogan y se clasifican esos ruidos de más malos a menos malos, nadie lo sabe, pero cada afectado tiene una escala propia que podría desglorar si se lo planteara.

El caso es que cuando la persona afectada escucha uno de sus ruidos catalogados como peligrosos, puede responder de muy varias formas, todas ellas negativas: Ansiedad, sudoración, nerviosismo, pánico, respuesta de huida, incluso y, muy frecuentemente, deseos de agredir a la persona que está produciendo el ruido. Esto no significa ni mucho menos que la persona se agresiva, nada más lejos de la realidad; pero las emociones que experimenta al escuchar el ruido son tan intensas, que le llegan a desbordar, siendo incapaz de controlarse. Así pues, y conociéndose, el afectado por misofonía, lo primero que suele intentar o hacer es escapar o huir del ruido, aunque ello le lleve a aislarse. Son tan intensas y desproporcionadas sus emociones que, literalmente, no puede soportarlas.

Generalmente, las personas cercanas a la persona con misofonía son las que más ruidos peligrosos le provocan: al tener que compartir más tiempo con amigos, familiares o compañeros de trabajo, es normal que el misofónico termine por encontrar un ruido que le moleste en su círculo de personas cercanas más fácilmente que en otras ajenas.

Cuando esto ocurre, y ocurre siempre, las relaciones con sus familiares, amigos o compañeros de trabajo así como el ambiente laboral, familiar y/o social se deterioran, ya que la persona afectada, como decía antes, no puede soportar esos ruidos que provocan ciertas personas y tiende a aislarse.

Y ya no son únicamente los ruidos los que le ponen en modo huida o desesperación, sino la certeza de que esa persona va a hacer cierto ruido cuando esté junto a ella y no va a poder tolerarlo. Es como si supieras que cada vez que sales por la puerta de casa alguien te da con un martillo en el dedo del pie. No te queda más remedio que salir de casa, así pues, mientras estás dentro, también estás angustiado por saber que te van a dar un martillazo.

Pongamos un ejemplo:

Jaime tiene un compañero de trabajo con el que obligatoriamente tiene que pasar 8 horas. Al principio Jaime no le da mucha importancia al ruido que hace con la boca su compañero al comer chicle, pero, poco a poco, ese ruido se va haciendo cada vez más y más insoportable, hasta que se convierte en un desencadenante de la misofonía, o también conocido como disparador.

Entonces, a Jaime, no únicamente le molestará el ruido, sino que cuando esté en su casa, pensando que tiene que trabajar todos los días con su compañero de trabajo escuchando cómo hace ruido con el chicle, siente la misma angustia que si estuviera escuchando el ruido. La ansiedad anticipatoria es otro de los síntomas más comunes de los misofónicos.

Generalmente, los que sufren misofonía son reacias a compartir lo que les ocurre, sencillamente porque pocas personas les entienden. Escasas de ellas llegan a comprender cuánto puede sufrir una persona con misofonía al escuchar un ruido tan común como una tos o un estornudo. Es tan difícil de explicar y hacer entender que pocas veces se suele comunicar, ya que cuando lo hacen, las respuestas más típicas que suelen recibir, si no son burlas, son de este tipo: No hagas caso del ruido, intenta ignorarlo, piensa en otra cosa. Son respuestas lógicas de alguien que no sufre este trastorno, pero, piensa un poco: ¿Crees que el misofónico no ha intentado todo eso antes? ¿Crees que si pudiera obviar o ignorar el ruido no lo habría hecho ya?

También se tiene miedo de que, al abrirse y mencionar su problema, algunas personas de su círculo, aunque sea para bromear, hagan más ruido a posta o lleguen incluso a burlarse de él. Especialmente esto ocurre en adolescentes y en ambientes escolares. Todos sabemos lo “malos” que pueden ser los compañeros de clase y más aún cuando no entienden lo que te ocurre, ¿verdad?

Aunque también está la parte contraria de la situación; personas que entienden y respetan lo que te ocurre e intentan ponértelo más fácil, si saben los ruidos que te molestan. Así las cosas, si después de hoy alguien cercano a ti te dice que no puede tolerar cierto ruido que haces, por favor, pónselo un poco más fácil y haz lo que esté en tu mano para no hacer ese ruido. No te imaginas el alivio que puede sentir: literalmente, puedes salvarle la vida.

Dicho esto, a pesar de que a cada persona le afectan unos ruidos distintos, aquí expongo una lista de algunos ruidos muy comunes considerados como gatillos o disparadores de la misofonía. Por supuesto, no es una lista definitiva ni mucho menos:

ruido al comer misofonia

Ruidos con la boca:

Hacer ruido al masticar, el típico “ahhhh” después de beber, eructos, crujir algún alimento duro como patatas fritas, tragar, masticar chicle o partir un caramelo, morderse las uñas, aclarar la garganta, toser, chasquear la lengua, escupir, lamer, beber…

Ruidos con la nariz o respiración:

Respiración fuerte, ronquidos, sonarse, sorberse o esnifar mocos, estornudar, bostezar, los silvidos de la nariz…

Otros ruidos de personas:

El ruido al cortarse las uñas, los golpecitos en la mesa con los dedos o el famoso tamborileo, el llanto de un bebé, un adulto gritando a sus hijos o cualquier otro ruido con carácter repetitivo.

Ruidos con objetos:

El teclado del ordenador, el teclado de un teléfono móvil, las puertas de un coche cerrándose (portazos), bolsas de plástico o de alimente arrugándose, el ruido de los cubiertos al dar contra el plato o cuando se lavan al dejarlos en el cajón…

Como decía antes, estos son sólo algunos de los muchos ruidos comunes que, al repetirse, generan los síntomas antes mencionados.

Esto no quiere decir que cada vez que escuchan a alguien dar un par de golpes en la mesa con los dedos sufran una ansiedad o miedo inconmensurable, pero si ese alguien lo hace repetitivamente, entonces sí aparecen los síntomas y se desencadena toda una reacción de emociones negativas muy, muy intensas.

Este artículo está especialmente redactado para las personas que NO sufren de misofonía ya que también es difícil para ellas afrontar estas situaciones. No llegan a comprender cómo su amigo, familiar o compañero de trabajo tiene esas reacciones; no saben cómo ayudarlo o cómo proceder cuando el afectado está sufriendo un episodio.

Aunque la culpa nunca, nunca es de la persona que hace el ruido y el tratamiento o terapia se tiene que centrar en hacer que el paciente se desensibilice de esos ruidos sin importar quién los haga, puede que si alguien os pide algún día que no hagáis determinado ruido, por deferencia a esa persona y conociendo ahora un poquito más lo que sufren, tengáis un gesto amable e interrumpáis dicho ruido. Lo que para una persona que no sufre misofonía puede ser simplemente masticar con la boca cerrada, para la persona que sí la sufre, puede ser la diferencia entre la cordura y la locura. Son pequeños gestos que pueden ayudar desmesuradamente a una persona.

silencio misofonia

Si sufres de misofonía y quieres concienciar a tus allegados, puedes compartir este artículo con ellos, para que estén más informados de los síntomas y del sufrimiento que padeces. Estoy seguro que, una vez que empiecen a saber por el infierno que estás pasando, te empezarán a ayudar.

Si quieres contar tu experiencia, proponer algún ejercicio, hablar del tema, compartir una noticia o cualquier otro asunto relacionado con la misofonía, puedes hacerlo en el foro.