¿Cómo vivir con misofonía? Guía de supervivencia

Cada persona que sufre de misofonía tiene unos mecanismos de afrontamiento y supervivencia cuando se enfrenta a sonidos que no puede aguantar: Irse del sitio, pedir a la persona que se calle, imitarla, gritar, ponerse tapones, escuchar música, taparse los oídos… Como decía antes, cada uno convive con la misofonía como puede. Pero, ¿puede haber algo que ayude a todas las personas que viven con misofonía? Sí. O al menos eso es lo que quiero creer… Por ello he preparado esta lista con varios de los trucos, pasos, consejos y mecanismos de supervivencia que yo mismo hago para vivir lo más tranquilo posible, y sin que me afecten tan fuerte o tan negativamente los sonidos cuando los escucho; ¿y sabes qué? ¡Funcionan!

Encuentra un buen terapeuta.

Desde que voy a una nueva psicóloga clínica a tratar mi misofonía, he mejorado mucho, muchísimo. Es cierto que no hay un tratamiento oficial al respecto, pero, una buena profesional que te entienda y que cuente con experiencia y recursos, puede hacernos mejorar, tirando por lo bajo, un 30%. ¿Te parece poco?

¿Qué trabajo hago con la psicóloga?

Terapia cognitivo conductual, para modificar los pensamientos que me vienen cuando escucho algún ruido y mi comportamiento.

EMDR. Para desbloquear los sentimientos y emociones que me causaba mi padre cuando comía; ya que ahí empezó mi misofonía.

Técnicas de relajación y respiración, concretamente Relajación muscular progresiva de Jakobson y relajación diafragmática. Estas dos técnicas son realmente efectivas para relajarse cuando las controlas en cuestión de segundos. Hay que entrenarse en ellas. Todos los días unos minutos, pero cuando las controlas, es increíble cómo en 30 segundos, controlas toda la ansiedad y miedo que te producen los ruidos. Además, una vez que las has incorporado a tu vida, será como si formaran parte de ti. Como el respirar normal y automático que todos hacemos. Son una herramienta muy poderosa para utilizarlas donde sea que estés. No necesitas una cama para tumbarte ni nada que no sea tu propia respiración y atención. Puedes ir en el metro, de pie, lleno hasta arriba de personas y relajarte. Cuanto más practicas más consigues relajarte.

Sólo llevo unos 3 meses de terapia, pero la mejora ha sido enorme. Los ruidos me siguen molestando. Algunos mucho menos, en otros todavía estoy trabajando. Pero lo mejor ha sido poder controlar las sensaciones. Te da mucha libertad.

Este sería el primer consejo fundamental. Encontrar una buena terapeuta que trate la misofonía desde varios frentes: fisiológico, mental, emocional, etc. Si no puedes permitirte una psicóloga, puedes encontrar mucha información al respecto por la red. Te dejo algunos enlaces que pueden ayudarte.

Entrenamiento relajación muscular progresiva. Entrenamiento y teoría. | Relajación muscular progresiva vídeo.

Respiración diafragmal (Vídeo)

Terapia cognitivo conductual. Información y ejercicios.

Aunque podemos aprender mucho por nuestra cuenta, si podéis, de verdad, acudir a un buen psicólogo. Sigamos.

Acudir a un psiquiatra.

Es cierto que todos somos reacios a tomar medicación y, especialmente la que receta un psiquiatra; y si podemos controlar nuestra vida sin medicación, fenomenal. Pero un psiquiatra que nos escuche y nos entienda, puede recetarnos alguna ayuda que nunca viene mal. Incluso si la misofonía es muy baja (aquí puedes ver la tabla con la escala), puede hacer que no nos sintamos irritados ni nos molesten los ruidos y la misofonía no vaya a más. Además, también nos aliviará el saber que alguien nos entiende, puede y quiere ayudarnos. Y no alguien cualquiera, sino la persona indicada para hacerlo.

Cómprate un MP3, iPod, o usa el smartphone para escuchar música.

Si no lo tienes ya, es hora de que te vayas haciendo con uno y con unos auriculares absorbedores de ruido. Dentro de tus posibilidades, es una herramienta que debería ir siempre contigo. Es cierto que el acto de ponernos los auriculares cuando escuchamos un ruido molesto es una conducta de huida, no nos beneficia, pero hay que aceptar que si no podemos tolerar determinados ruidos, hasta que podamos hacerlo, al menos tener algo con qué poder evadirnos.

Vamos en el tren, se sienta al lado una persona mayor con flemas, mocos o tos. ¿Qué hacemos además de querer matarlo o huir? Ponernos nuestra canción favorita a todo volumen y disfrutar del viaje tan tranquilos.

Yo no era una persona a la que le gustara ir con música por ahí, pero desde que en el gimnasio me empecé a agobiar por los ruidos que hacía la gente, me compré unos auriculares que además de poder escuchar música absorben el ruido y ahora me los pongo cada día cuando entreno y disfruto de la sesión plenamente.

Hazte con un generador de ruido blanco para casa.

Si en casa hay algún ruido que te molesta, por el día o bien por la noche, estos aparatos pueden resolver ese problema. Conectas el generador de ruido con sonido de lluvia, de mar o cualquier otro sonido que lleve y listo, se acabó el problema. Bueno el problema no se ha ido, pero al menos el ruido ya no nos molesta.

Quizá sea algo agobiante el pensar que necesitamos todo esto para vivir tranquilamente, y es cierto que no es lo ideal, pero mi padre necesita insulina para vivir, gafas para ver y alguna que otra pastilla para el corazón y él vive feliz y contento sin cuestionarse lo que necesita para vivir. Simplemente lo acepta y a otra cosa.

Aquí puedes encontrar generadores de ruido.

Tapones para los oídos.

De todos los cacharros y artilugios que estoy poniendo en esta lista, los tapones para vivir son los que más libertad y alivio me han proporcionado a mí, con mucha diferencia de los demás. Son cómodos, baratos y aíslan todo el ruido que me molesta.

Si no me apetece llevar música al gimnasio un día o se me olvida o salgo a cenar por la noche con mi novia o cualquier otra situación en la que me pueda agobiar, siempre tengo mi par de tapones en el bolsillo. Yo lo llamo mi kit de emergencia salvavidas.

Yo uso unos de espuma de la marca Moldex el modelo Pura-Fit. 36 db. Son unos tapones que no hacen nada de daño al oído, muy, muy suaves y bloquean cualquier ruido que me molesta. Antes los compraba en la farmacia; creo que valían 3€ un par de tapones. Pero ahora los compro por internet, en Amazon la última vez. Compré 50 pares por 15€ y tengo tapones para años.

Aprende a relajarte y regálate momentos.

Sé, igual que tú, lo difícil, largo y estresante que puede ser un solo día si padeces de misofonía. Ese estrés generado tiene que salir por alguna parte, si no, puede desencadenar en algo peor. No soy médico, ni psiquiatra ni nada que tenga que ver con la medicina, pero sabes tan bien como yo que esa tensión que se genera cada día con los distintos ruidos es para volverse loco.

Date largos y agradables baños, practica yoga o meditación, lee, haz deporte… Lo que quieras, pero encuentra tu método para soltar todo el estrés que has acumulado y sal del sufrimiento diario para evadirte un rato en algo que de verdad te haga sentir bien, desconecta del todo de la misofonía. Al día siguiente probablemente te molestará igual, pero ese agradable rato no te lo va a quitar nadie y tu cuerpo y mente te lo van a agradecer.

Habla con tus familiares y amigos.

Para mí ha sido imprescindible que todo mi círculo de amigos íntimos, así como mis padres sepan lo que me pasa desde hace muchos años. Ellos me han ayudado enormemente. En la medida de lo que pueden no hacen los ruidos que me molestan o me molestaban, han sido comprensivos y, si estando en la mesa he dicho, me voy, no aguanto más, lo han entendido perfectamente.

Conozco personas que tienen que comer con alguien todos los días y no pueden soportarlo y ni siquiera se lo han dicho a esa persona a pesar de ser un amigo, familiar o compañero. Cuando hay comunicación, es muy probable que la cosa mejore, ya que esa persona probablemente intente hacer menos ruido o incluso evitarlo del todo.

La culpa no la tienen ellos, la tenemos nosotros. Mejor dicho, ellos no tienen el problema, sino nosotros, pero antes de volvernos locos, mejor hablarlo con esa persona y, si es un ser querido, seguro que nos comprende y ayuda. ¿Te imaginas hablar con esa persona que hace ese ruido cada día al comer que, literalmente, te vuelve loco y que ésta al hablar con ella entienda que ese ruido es innecesario y deje de hacerlo o lo reduzca? ¡Menudo alivio! Pero claro, si ellos no saben qué te pasa, es imposible que dejen de hacer esos ruidos o al menos que lo intenten.

Repito: ellos no tienen por qué dejar de hacer nada, es nuestro problema, y la solución no pasa porque todo el mundo se calle o no haga ruido, pero esto es una guía de supervivencia en la que había que añadir este punto, además de que, al concienciar a nuestro seres queridos, éstos harán lo posible por mejorar nuestra situación, como harías tú si estuvieras en su lugar. Aquí puedes leer más acerca de este tema y compartir dicho artículo para que las personas cercanas a ti puedan concienciarse sobre tu problema.

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