Misofonía: Científicos pueden haber encontrado la raíz del trastorno

Toser, estornudar, ruidos de las personas al masticar o sencillamente la respiración, son sonidos que pueden, literalmente, volver loco a un misofónico. Puedes saber más sobre este trastorno llamado misofonía aquí.

Por suerte ya hay personas cualificadas investigando este trastorno, como reza el título del artículo, neurocientíficos de la Universidad de Newcastle, en Gran Bretaña, creen haber encontrado una explicación para este trastorno, lo que es, a día de hoy, un gran avance.

El estudio publicado en la revista Current Biology, este grupo de neurólogos afirman que los escáneres cerebrales de los enfermos de misofonía han mostrado que determinados sonidos o disparadores, como comer, beber u otros ruidos que los misofónicos no toleran, hacen que la parte del cerebro que procesa las emociones, la corteza insular anterior, funciona a toda marcha.

Esta región del cerebro de los enfermos que sufren de misofonía, también se conecta de forma diferente con la amígdala y el hipocampo, zonas que están involucradas en el recuerdo de las experiencias pasadas, en comparación con cerebros de personas que no sufren este trastorno.

Según cuenta el Dr. Sukhbinder Kumar, el principal investigador del Instituto de Neurociencia de al Universidad de NewCastle.

“Creemos que la misofonía puede ser fuertemente conectada con los recuerdos del pasado porque las personas con misofonía han tenido muy malas experiencias.”

Según una encuesta realizada a 200 enfermos de misofonía, la edad media a la que por primera vez se dieron cuenta los enfermos de que les ocurría algo anormal, es a los 12 años.

“Cuando escuchan estos sonidos, es como si su atención fuera absorvida completamente por dichos sonidos, sin poder hacer otra cosa.”

Para realizar el estudio, el equipo utilizó una resonancia magnética para medir la actividad cerebral de 42 personas con misofonía, mientras escuchaban una serie de sonidos.

Los sonidos se clasificaron en neutros, como la lluvia; o en sonidos desagradables como un bebé llorando; y sonidos activadores o disparadores de la misofonía, como el ruido de comer, mascar, beber o respirar.

Cuando se les hizo escuchar los ruidos, las personas con misofonía mostraron actividades en el cerebro distintas a las personas que no la sufren este trastorno.

“La reacción más dominante entre los pacientes es la ira y la ansiedad,” dijo el Doctor Kumar.

Pero por qué esos sonidos y no otros desencadenan esas reacciones de ira y aversión sigue siendo un misterio, dijo.

También dijo en un comunicado de prensa que, “Mi esperanza es identificar la firma del cerebro cuando suena un disparador o sonido que activa la misofonía. Esas firmas se pueden utilizar para un tratamiento, como por ejemplo la neuro-retroalimentación, donde la gente puede regular sus reacciones examinando qué tipo de actividad cerebral se está produciendo.”

Aunque queda mucho trabajo por hacer, los resultados del estudio son un alivio para los enfermos de misofonía y también sirven para tranquilizar a los que ponen en duda la validez de dicha condición.

“Este estudio demuestra que los cambios cerebrales críticos, son una prueba más para convencer a una escéptica comunidad médica de que se trata de un trastorno genuino.”

Este artículo ha sido sacado del original que ha publicado The New York Times, el cual podéis leer aquí. Y para leer los resultados completos del estudio podéis verlo aquí.

Como decía al principio, cada vez hay más personas involucradas, científicos investigando y medios importantes haciéndose eco, lo que conlleva a una mayor concienciación y acerca más los posibles tratamientos y terapias para curar la misofonía.

Tenemos un foro en el que podéis comentar vuestros casos con misofonía, así como los éxitos o tratamientos. Ir al foro.

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