¿QUE ES LA MISOFONÍA?

La palabra misofonía viene del griego: μίσος (misos): aversión o profundo desagrado y φωνή (foné): sonido. También es conocida como síndrome selectivo de sensibilidad al sonido. Esta dolencia suele tener su comienzo entre los 8 y 13 años de edad. Las personas que la sufren pueden sentir una rabia inmediata e intensa tras escuchar una persona comiendo o respirando por ejemplo. Esto hace que la persona se vuelva hiper-conscientes y obsesionada con ese sonido, lo que hace que en ocasiones se anticipen al malestar que pueda producir el propio sonido. Las personas que padecen misofonía ante el sonido disparador, a menudo desencadena una reacción de pánico “lucha o huida”ante la presencia de los sonidos que le generan malestar, haciendo que quieran evitar por cualquier medio el exponerse a dichas situaciones.

Esta afección no debe confundirse con la hiperacusia, que consiste en percibir ciertos sonidos generales de una forma anormalmente alta, y sentir incluso dolor físico al escucharlos. La hiperacusia y la misofonía son trastornos relacionados con una “disminución de la tolerancia al sonido”. No obstante, la hiperacusia es una afección en la que la información auditiva se percibe de forma insoportablemente alta, mientras que en la misofonía son los sonidos repetitivos o patrones de sonido los que se hacen intolerables y sobre todo los realizados por personas o animales.

Las personas con misofonía reaccionan físicamente al escuchar un patrón de sonido específico, como puede ser el masticar chicle, la tos, golpes con un lápiz sobre la mesa, sorber el moco, el respirar,  los estornudos, ladridos de perros, el ruido al comer, etc.

Causas de la misofonía

La reacción que se produce en una persona con misofonia es debido a un reflejo físico y emocional involuntario causado por el sonido. Las ciencias del comportamiento explican esta reacción fisiológica como respuesta o reflejo conductual que ha sido adquirido o desarrollado por la asociación del sonido con el distress ( Estrés, ansiedad, etc). Cuando estas dos cosas suceden al mismo tiempo (Distress y sonido) crea una conexión neurológica en el cerebro que da lugar a la reacción misofónica cuando el sonido es oído otra vez. Esto sería un reflejo adquirido ya que se produce tras varios años después de haber nacido. Es un acto reflejo, porque está conectado directamente desde un sentido (el oído) con el sistema nervioso central y el sistema limbico que es el encargado de generar las emociones.

La misofonía es un trastorno psicológico en el que los estímulos auditivos, y en ocasiones visuales, son condicionados por el sistema nervioso central. Se suele producir un condicionamiento de un estimulo que era neutro ( Ejemplos: tos, comer, sonarse, etc)  y que tras una exposición a este estimulo con otros que generan activación del sistema nervioso (Una llamada de atención, un golpe, etc)  hace que el primero se condicione, con lo cual ante futuras exposiciones al estimulo (tos, comer, sonarse,etc), sin la necesidad del segundo, nuestro sistema nervioso se vuelva activar generando en nuestro organismo una sensación de malestar que nos hará huir o evitar la situación.

La misofonía se ha visto que ocurre mas frecuentemente en personas con altos niveles de ansiedad, estrés o obsesivos compulsivos. Las reacciones de malestar se desarrollan al principio con los padres o miembros de la familia, donde la persona ha tenido altos niveles de ansiedad y ellos repetidamente oyen el sonido, ya que son con las personas que pasan más tiempo. Y esto también suele suceder cuando la persona no puede escapar del sonido, como puede ser: la hora de cenar, en el coche, en el trabajo con compañeros o incluso en la cama.

Síntomas de la misofonía

Los síntomas de la misofonía, la reacción extrema ante sonidos específicos, suelen aparecer al final de la infancia principios de la adolescencia, aunque pueden comenzar a cualquier edad. Lo habitual es que por primera vez la reacción la desencadene un sonido específico, por ejemplo tus padres a la hora de comer, y posteriormente, se van sumando más sonidos detonantes a la lista. Ya no sólo nos molesta el sonido al comer, sino que ahora también molesta el ruido que hacen al hablar, cuando se suenan, el sonido del teclado del ordenador, el ladrido del perro del vecino, etc

Los síntomas mas comunes son: La irritabilidad, incomodidad, taquicardia, sudor frío, inquietud, ataques de pánico. Ganas irrefrenables de alejarte de la fuente del sonido. Conductas agresivas hacia la persona que lo produce, rabia, ira y frustración al ver que nadie parece notar lo mal que te sientes cuando escuchas esos sonidos.

También puede haber estímulos visuales que desencadenan estos síntomas, como puede ser el ver a alguien comiendo con la boca abierta.

Casi cualquier sonido puede ser el que provoca estas respuestas en una persona con misofonía, incluso algunos sonidos pueden agregarse o (no tan frecuentemente) salirse de la lista al transcurrir el tiempo.

En muchos casos, los sonidos producidos por personas muy cercanas al afectado son los principales disparadores. Por esta razón, la misofonía realmente puede complicar la vida familiar y social de quien padece esta afección.

Otro aspecto peculiar de la misofonía es que algunas personas sienten la necesidad de imitar con mímica lo que oyen, al escuchar el sonido que desencadena sus síntomas. La mímica en este caso es un fenómeno automático, no consciente, que ayuda a la persona a disminuir la intensidad de sus síntomas.

El término ‘misofonia’ fue acuñado en el año 2000 por los neurocientíficos estadounidenses Pawel y Margaret Jastreboff y se define como el decremento de tolerancia a determinados sonidos según estos autores.

Según estos autores, desde el punto de vista neurológico, probablemente este localizado en las altas estructuras del sistema nervioso central, caracterizado por experiencias negativas que son solo resultado de sonidos específicos. Desde el punto de vista de quien padece misofonia, el cuerpo humano es un emisor de sonidos totalmente desagradables e imposibles de soportar.

Con todo, de dónde surge esta reacción tan visceral todavía es una incógnita. Podría tener algo que ver con el daño en la corteza prefrontal medial, similar a lo que se produce con otra condición llamada tinnitus. El tinnitus es un timbre fantasma u otro ruido en el oído, una percepción comúnmente causada por las células ciliadas dañadas en la cóclea .

La misofonía, por ser tan reciente, todavía no está identificada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, pero en 2013, un grupo de psiquiatras holandeses expuso los criterios de diagnóstico de la condición e instó a que se pudiera clasificar como un trastorno psiquiátrico y es por eso que a día de hoy haya tantos profesionales que ni la conocen.

Tratamientos para la misofonía

Algunas personas simplemente tratan de evitar los sonidos que provocan sus síntomas, o escuchan música con auriculares al sentarse a la mesa por ejemplo, o en el trabajo, para no escuchar a los demás masticando o las voces de sus compañeros de clase.

Pero en muchas ocasiones esto no es suficiente. No todo el mundo tiene la posibilidad de usar auriculares y escuchar música en el trabajo. A parte que estas conductas puedan estar reforzando la misofonía, ya que le estamos dando el mensaje al cerebro de que el sonido es algo peligroso para nosotros. Por lo tanto, esto hará también que nos aislemos de las relaciones sociales.

Por lo tanto hay que buscar una solución al problema. A pesar de que muchas personas padecen esta afección, la misofonía aún no es una enfermedad muy conocida y sin duda hace falta llevar a cabo más investigaciones para conocer sus causas.

A día de hoy las terapias que se han visto que producen una mejoría en los pacientes con misofonía son las siguientes:

  • Terapia cognitiva conductual

En este tipo de tratamiento el terapeuta busca dos cosas. Primero, que puedas poco a poco controlar la ansiedad que te producen esos sonidos. Te enseñaré herramientas que puedas utilizar en el momento que un sonido te está haciendo sentir mal.

En primer lugar, la terapia cognitiva conductual intentará lograr que elimines la asociación de emociones negativas con esos sonidos. Aquí aplicaremos técnicas de re-estructuración cognitiva y buscaremos que forma tienes de atender a los sonidos y que conductas están haciendo que los sonidos generen más malestar. Analizaremos tus valores y creencias para ver como pueden estar afectando con la misofonía.

Se trabajará el des-condicionamiento de los estímulos que generan malestar hasta conseguir que vuelvan a ser estímulos neutros. Dependiendo de cada paciente se utilizaran un tipo de técnica u otra, ya que el objetivo es que el paciente pueda seguir la terapia y no la deje por evitar finalmente exponerse a su misofonía. ( Siempre la exposición será lo ultimo que trabajaremos en la terapia y de forma muy controlada.) Hay que tener mucho cuidado con hacer exposiciones por nuestra cuenta, ya que sino podemos conseguir el efecto contrario.

Técnicas para controlar el estrés

 

Cualquier técnica que ayude a controlar el estrés, como el yoga, mindfulness la meditación o los ejercicios de respiración y relajación muscular progresiva de Jacobson van a ser útiles para tratar de aliviar los síntomas. Con cada paciente se verá cual de estas técnicas le funciona mejor, ya que cada persona tiene un funcionamiento y una forma de actuar diferente.

Este tipo de técnicas mejoran los estados de ansiedad de las personas misofónicas, lo que consigue que estas no pongan tanto su foco de atención en los sonidos y por consiguiente los ignoren o no les generen el asco y la rabia que le generaban antes de la terapia. Este tipo de técnicas se suelen emplear por terapeutas cognitivo conductuales, aunque actualmente en España y latinoamerica  son muy pocos los profesionales que saben sobre el tema de la misofonía.

Llevo años tratando personas de diferentes lugares de España y latinoamerica. Trabajo tanto con adultos como con niños realizando las sesiones presencialmente en mi despacho de Barcelona ciudad o mediante Skype para las personas que por lejanía se les hace más complicado estar en Barcelona.

Si tienes cualquier duda me puedes contactar mediante email a: gustavoml@cop.es  o mediante Whatsapp al: +34-646382531.

Aquí iré colocando la experiencia de algunos pacientes tras hacer algunas sesiones de tratamiento: 

Mujer 24 años Ciudad de México
La terapia me ayudó mucho a identificar la reacción corporal que tenía al momento de escuchar ciertos ruidos, al ser consciente de esto me sirvió para concentrarme en relajar el cuerpo al momento de escucharlos, y al no tener una reacción inmediata ante un estímulo externo y prestar atención a otra cosa los síntomas mejoraron.

Los ejercicios que Gustavo deja para hacer durante la semana ayudan mucho pues te haces consciente de las reacciones que tienes ante ciertas situaciones y es más fácil reflexionarlas y analizarlas cuando están por escrito, tanto durante la terapia como hacer un autoanalisis
Al iniciar la terapia los ruidos me molestaban un 90 y al finalizara logré bajar a 20 (solo fueron dos sesiones y me gustaría poder tomar más pero ahorita se me complica un poco por el tema del trabajo).

Recomiendo totalmente la que da Gustavo Mesa tanto para la misofonia así como para manejo de emociones

Hombre 38 años. Quebec Canadá. 

Acudí a Gustavo porque no soportaba el ruido de la radio y la T.V de mis vecinos. Esto me hacía no poder estar en determinas partes de mi casa porque me entraba mucha rabia. Contacte con Gustavo por whatsapp ya que veía que tenía consulta en Barcelona. Acordamos hacer las sesiones por videollamada y la verdad que fueron muy cómodas ya que no tenía que desplazarme hasta la consulta. Cuando empecé el tratamiento mi malestar con los ruidos estaba al 90% y tras dos meses de terapia se ha bajado al 5%. Ahora ya no llego a casa con la preocupación de si me va a molestar los ruidos de los vecinos. Los oigo pero ya no me despierta la rabia como antes. Logro ponerme hacer otras cosas y a disfrutar de estar en mi casa, cosa que hacía mucho tiempo que no sentía.

Por mi experiencia personal, lo recomendaría ya que cuando había ido a otros psicólogos no conseguí los cambios que he tenido con Gustavo. Mil gracias.

Mujer 28 años. Londres

Yo contacte con Gustavo porque estaba desesperada por la rabia que me generaban determinados ruidos. Cuando busque en internet y vi que tenía un nombre a lo que me pasaba, busque alguien que me pudiera ayudar. En el pasado había ido a otros psicólogos pero veía que no sabían del tema y era muy frustrante. Cuando vi lo que explicaba Gustavo en su página web quise probar. Me torturaba y me ponía de los nervios cuando escuchaba la respiración de mi pareja. Cuando contacte con Gustavo diría que mi grado de malestar era del 100% ya que apenas oía a mi pareja respirar me entraba una ira que lo quería matar. Tras varias sesiones con Gustavo fui comprendiendo porque me sucedía esto y me enseñó las herramientas para que no se me disparará la ansiedad.  Ahora si tuviera que evaluar de 0 a 100 como me encuentro podría decir que estoy a un 10%.  Es un gusto poder estar de nuevo con tu pareja y no tener esta sensación de rabia hacía él, por el simple echo de respirar. Ha sido de gran ayuda, porque desde el principio me entendió mi malestar y supo acompañarme con sus herramientas para superar la misofonía.  Muchas gracias.

Niño de 11 años.  Buenos Aires. Argentina.

Tengo un niño de 11 años que habíamos llegado al punto de dejarlo comer sólo ya que no soportaba el ruido que hacía mi marido al comer. Ante la desesperación por la situación, buscamos en internet de que se trataba. Vimos que lo que le pasaba a mi hijo se llamaba misofonía, pero no encontrábamos a nadie en Argentina que supiera del tema. Tras buscar más en internet encontramos a este psicólogo que tiene consulta en Barcelona y que trata a pacientes de diferentes lugares del mundo. Contactamos con él mediante email y le explicamos el caso. Él nos comento que podía tratar a nuestro hijo, pero que era fundamental que él quisiera. Aceptó y empezaron hacer sesiones por skype.

Por otro lado, Nos dio a mi y mi marido algunas recomendaciones que también teníamos que ir aplicando para el éxito, nos dijo, de la terapia. Tras varias sesiones un día nuestro hijo nos dice que quería comer con nosotros y que iba a intentar no irritarse por el ruido del padre al masticar. Para nosotros fue sorprendente ver como había momentos en los que se ponía en tensión, pero él mismo volvía a la calma. Esto lo seguimos haciendo por petición de él y actualmente sólo está un poco más irritable en época de exámenes, pero nada que ver a como era antes. Yo le agradezco mucho a Gustavo el trabajo que ha hecho con mi hijo, ya que me daba mucho miedo que en el futuro lo de la misofonía fuera a más.

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